El barquito de papel

Letra HHoy voy a hablar del barquito de papel, ese pequeño y humilde juguete que todos hemos construido alguna vez siendo niños, doblando una hoja de papel para conseguir un pequeño bote capaz de flotar en el agua y hacerlo navegar en el mar, en un río, en un charco, en una tinaja o en el lavabo de nuestra casa. ¿Quién no ha hecho en algún momento de su vida un barquito de papel, lo ha botado al agua y con gran regocijo le ha soplado para que navegara?

Barquito de papel. Taiwán

Niño jugando con barquitos de papel en el agua. Sello emitido por China (Taiwán) en 1994

Junto con la pajarita y el gorro, el también llamado barco de papel es una de las figuras más corrientes, famosas y conocidas de las muchas que se pueden obtener practicando la papiroflexia, es decir, doblando una hoja de papel. Es un juguete que, por su fama, ha sido merecedor de aparecer en los sellos de correos de muchos países.

Papiroflexia

Se trata de un arte que en algún momento ha practicado todo el mundo, en el que hay verdaderos virtuosos y, aunque normalmente se le llama papiroflexia, en muchos sitios también es conocido como origami.

Barquito de papel. Grecia

Barquito de papel flotando con toda tranquilidad en mar llana. Sello emitido por Grecia en 2010

No es la primera vez que hablo de la papiroflexia y del barquito de papel en esta sección. Ya lo hice en su momento con «La papiroflexia y el soldadito de plomo en la filatelia», en referencia al cuento de Hans Christian Andersen, que narra cómo un soldadito de plomo, navegando a bordo de un barquito de papel en un día de lluvia, se cuela por una alcantarilla.

Decía entonces que la papiroflexia es el arte de plegar papel para obtener las más variadas figuras. Consiste en una técnica en la que, tras varios dobleces y plegados de una pieza de papel cuadrada o rectangular, unas veces muy sencillos y otras de una gran complejidad, se pueden obtener figuras de todo tipo: flores, animales, personas, vehículos, herramientas, seres mitológicos, edificios y muchas más. Y añadía que la denominación procede de «papiro», en referencia al papel, y «lexia» o doblar, mientras que la palabra origami proviene de las voces japonesas «ori», que significa plegar, y «gami», papel.

Origen del barquito de papel

Dentro del arte centenario de la papiroflexia, es difícil definir el origen y la antigüedad del barquito de papel. Posiblemente nació hace siglos en el Lejano Oriente, seguramente en Japón o China, que fueron unos adelantados en el arte del origami.

Barquito de papel y su desarrollo en un sello emitido por Islandia en 2008 dentro de las series dedicadas a Europa Un barco de papel en un sello emitido por Japón en 1996 en el Día de la Marina

La papiroflexia u origami ha sido una forma de arte venerada durante más de mil años en Japón. Parece que fueron los japoneses los pioneros en la técnica de doblar papel para crear figuras de lo más variadas, incluyendo flores, grullas y barcos, por lo que es posible que los primeros barquitos de papel aparecieran en aquellas tierras, aunque no existen registros escritos sobre ello.

Barquito de papel. Francia

Barquito de papel con un marino mirando a través de un catalejo en un sello emitido por Francia en 2010 dentro de una serie de sellos dedicados a figuras de papel

En Occidente, la primera referencia a un barquito de papel aparece en un libro llamado Los juguetes de los niños, escrito por John Spilsbury en 1762, que incluía instrucciones sobre cómo hacerlo y flotarlo en el agua. Este hecho demuestra que en aquel momento el barquito de papel se estaba difundiendo y ganando popularidad en Europa, donde se convirtió en una diversión común para niños y adultos.

El barquito de papel en la cultura popular

El barquito de papel, normalmente asociado con la niñez, es un juguete muy popular. Su imagen navegando en un arroyo o en un charco ha quedado grabada en nuestras vidas y en nuestros recuerdos, y su sencilla y a la vez ingenua forma suele asociarse a momentos despreocupados y felices, por lo que no es raro que hoy resurja en manifestaciones de lo más variadas: en el arte, la literatura, el cine, la música o la filatelia. También hay canciones que nos hablan de este entrañable objeto, como una infantil cuyas primeras estrofas dicen:

«Barquito de papel, mi amigo fiel,
llévame a navegar por el ancho mar.
Yo quiero conocer amigos de aquí y allá.»

O la canción de Juan Manuel Serrat Barquito de papel:

«Barquito de papel.
Sin nombre, sin patrón y sin bandera.
Navegando sin timón
donde la corriente quiera.»

Y el grupo Alegría 83 empezaba así su canción:

«Ayer recibí tu carta, donde me dices adiós.
Donde me dices que no hay nada, que ya lo nuestro se terminó.
Abrí la carta y la leí cuando empezaba a llover.
Hice un barquito de papel y por la corriente se fue y se fue…»

Barquito de papel. Checoslovaquia

Sello con dos barcos de papel, emitido por la antigua Checoslovaquia en 1992, dedicado a la Cruz Roja

En el cine, podemos citar varios ejemplos en los que aparece un barquito de papel, como es el caso de la película argentina-española Barcos de papel, de 1963, además de un cortometraje de 2018 y dos documentales de 2019 y 2020. También se hace referencia en el cortometraje haitiano de 2024 titulado Sueños como barcos de papel, o en la película It de 2017, basada en una novela de Stephen King, en la que un barquito de papel se cuela por una alcantarilla llevando a unos niños al encuentro con el terrible payaso.

En la literatura, el barquito de papel también ha tenido su protagonismo en diferentes obras —además de en las ya citadas—, como en Barco de papel, de Jorge Luján; Barquichuelo de papel, de María Puncel; Los barcos de papel, de Rabindranath Tagore; Navegantes en un barco de papel, de David de María, o Barcos de papel, de Héctor Troncoso Ruiz. También la poesía se ha hecho eco de este objeto en obras de María Gabriela Díaz, Raquel Reyes Díaz o Amado Nervo, que en su poema Buen viaje, popularmente conocido como Barquito de papel, dice:

«Con la mitad de un periódico
hice un barco de papel,
en la fuente de mi casa
le hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla, y sopla sobre él.
¡Buen viaje, muy buen viaje,
barquichuelo de papel!»

Asimismo, aparecen barcos de papel en otras disciplinas artísticas, como pintura o escultura. De la primera podemos citar obras de Miguel Ángel Cabezas, María Lucrecia Serrat, Daniel Cobas, Abelardo Martínez, Mónica Caruncho o Anna Font. En escultura, destacar las de José G. Onieva, Alejandro Mensi o Antonio Ayala.

Barquito de papel. Suiza

Sello con un pingüino navegando en un barquito de papel emitido por Suiza en 2021

El barquito de papel en sellos de correos

Su fuerza evocadora y su significado emocional han hecho que también sea protagonista de sellos de correos de muchos países. Los sellos postales con barquitos de papel aparecieron hace muchos años dentro de las series temáticas de diferentes emisores, cada uno de ellos contando su historia o haciendo referencia a distintos aspectos de su existencia. Son símbolos de la infancia, la imaginación y la inocencia que han llegado hasta nosotros como una representación de la nostalgia y los recuerdos de viejos tiempos.

Barquito de papel. Yugoslavia

Niño jugando a las canicas, tocado con un gorro de papel y acompañado por varios barquitos también de papel, en un sello emitido por la antigua Yugoslavia en 1999

Muchos de ellos son sellos que representan la infancia y su inocencia en medio de un mundo cada vez más complejo. Nos recuerdan la alegría que experimentábamos de niños al hacer un barquito de papel y echarlo a navegar y contribuyen a conservar algo de nuestra esencia infantil, manteniendo viva la llama de la imaginación y la creatividad a lo largo de la vida.

Algunos muestran imágenes del papel plegado del que va a surgir el barquito. Otros presentan a niños ensimismados en sus juegos infantiles, y los hay que reproducen barquitos navegando plácidamente o cargados de niños como ejemplo de solidaridad y concordia. Otros representan la unión entre organizaciones, civilizaciones y pueblos, y los hay que hacen referencia a viejas historias, cuentos, mitos, leyendas y fábulas.

Algunos ejemplos destacables

De entre los sellos con barquitos de papel, podemos citar algunos ejemplos que bien merecen un comentario aparte: en 1974, Costa Rica puso en circulación un sello en el que aparece una mano que sostiene un barquito de papel con el lema: «Cincuentenario Instituto Nacional de Seguros, 1924-1974». El citado Instituto Nacional de Seguros (INS) simbolizado en el sello, fundado en 1924 con el nombre de Banco Nacional de Seguros, es una institución estatal de Costa Rica que, además de ofrecer seguros y servicios a nivel nacional e internacional, promueve la prevención de riesgos para el hogar, el trabajo y los vehículos.

Sello de Hungría de 1987 dedicado al soldadito de plomo, en el que aparece navegando en un barco de papel Mano con un barquito de papel en un sello de Costa Rica de 1974 emitido en el cincuentenario del Instituto Nacional de Seguros (1924-1974) La leyenda de Manuelita la Tatuana y un barquitode papel en un sello de Guatemala de 2013

 

Barquito de papel. Polonia

El soldadito de plomo navegando en un barquito de papel en un sello emitido por Polonia en 1987

En el año 1987, Hungría y Polonia emitieron sendos sellos dedicados al cuento infantil. El soldadito de plomo, publicado por primera vez el 2 de octubre de 1838 por Hans Christian Andersen, famoso por sus relatos infantiles, narra las aventuras de un soldadito de juguete, hecho de plomo, al que le falta una pierna. Éste, enamorado de una bailarina de papel, se cae por una ventana a la calle donde unos niños lo recogen, lo meten en un barquito de papel y lo echan a navegar por un riachuelito formado por la lluvia en la calzada, hasta que se cuela por una alcantarilla.

Barquito de papel. Canadá

Sello emitido por Canadá en 2014 dedicado a la Fundación Comunitaria de Correos de Canadá

En el año 2013, Guatemala emitió un sello en el que aparece un barco de papel, una imagen femenina y el texto «Mitos y leyendas. La leyenda de Manuelita la Tatuana», en referencia a una fábula tradicional de Guatemala. Habla de una mujer llamada Manuela, conocida como La Tatuana, que fue acusada de brujería y por tal razón condenada a morir en la hoguera; pero una noche, antes de ser ejecutada, logró huir a bordo de un barco que había dibujado en la pared.

En 2014, Canadá emitió un sello en el que aparece un barco de papel con cinco niños a bordo y el lema: «Canada Post Community Foundation. Fondation Communautaire de Postes Canada». La Fundación Comunitaria de Correos de Canadá es una organización benéfica creada en 2012, orientada a la mejora de la vida de niños y jóvenes por medio de la financiación de proyectos comunitarios, que es lo que refleja el sello. Sus costes corren a cargo del Servicio de Correos de Canadá.

Barquito de papel. P.D.C.
Sobre de primer día de circulación de una hoja bloque emitida por España en 2017 dedicada a la papiroflexia, con el desarrollo de una pajarita de papel. En la esquina inferior izquierda muestra un barquito de papel

En 2017, España emitió una hoja bloque con el lema «Ocio y aficiones. Papiroflexia» dedicada a la pajarita de papel, que es otro de los iconos del arte de doblar papel. Muestra la secuencia de su confección; en el ángulo inferior izquierdo del sobre de primer día de circulación, aparece la imagen de un barquito de papel.

Barquito de papel. España

Sello emitido por España en 2019 dedicado a la Asociación Internacional de Hispanistas. Muestra un barco de papel navegando por un globo terrestre

El 7 de julio de 2019, España emitió un sello dedicado a la Asociación Internacional de Hispanistas, en el que aparece un globo terrestre sobre el que navega un barco de papel, más o menos por la zona del Reino Unido. Dicha Asociación, fundada como institución abierta en Oxford, Inglaterra, en 1962, tiene como objetivo principal la investigación de estudios hispánicos y el intercambio de ideas y procedimientos entre los países de origen de sus socios. Para tal fin organiza congresos cada tres años; el del año 2019 tuvo lugar en la Universidad Hebrea de Jerusalén y dio origen al citado sello.

Final

El barquito de papel es un ejemplo de diversión, imaginación y creatividad que ya tiene una muy larga vida, goza de una merecida popularidad y, en cierto modo, se ha convertido en un símbolo de la infancia. Es un modesto objeto nacido de la papiroflexia, con un gran impacto en la cultura popular, que se ha encargado de inmortalizarlo a través del arte, la música, la literatura, el cine y muchas otras manifestaciones artísticas y culturales, como es el caso de la filatelia.

Entre los muchos países que han emitido sellos en los que aparecen barcos de papel, podemos citar los siguientes: Alemania, Canadá, Checoslovaquia, Costa Rica, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, Holanda, Japón, Polonia, Reino Unido, República de China, Singapur, Suiza y Yugoslavia.

Por Marcelino GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

La Mar en la Filatelia
Publicado en le sección «La Mar en la Filatelia» del numero de noviembre de 2025 de la
Revista General de Marina

4 comentarios sobre “El barquito de papel”

  1. Precioso tema muy bien ilustrado, no imaginaba tantos sellos con barquitos de papel, el del soldadito de plomo precioso.
    Abrazos

  2. Enhorabuena por tu simpático artículo, Marcelino. Una de las buenas cosas de la filatelia es que la fuente de temas inspiradores es inagotable. Un abrazo

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