El Misterio del Mary Celeste

Un encuentro en alta mar

La tripulación del bergantín goleta inglés Dei Gratia estaba muy lejos de imaginar la sorpresa que se iba a llevar poco después del mediodía del 5 de diciembre de 1872. El barco, al mando del capitán David Reed Morehouse, había salido de Nueva York el 15 de noviembre anterior rumbo a Gibraltar, y se encontraba a unas 600 millas de su destino.

Hacía buen tiempo, que era de agradecer después del temporal capeado durante unos siete u ocho días, y que había empezado a moderar el día anterior. Fue sobre la una de la tarde cuando aproximadamente en 38º 29’ N y 17º 15’ W, avistó a otro velero con el aparejo dado, que salvo algunos daños en las velas aparentaba estar en orden, aunque se movía de forma errática.

Mary Celeste. Avistamiento

Recreación del momento del avistamiento del Mary Celeste a la deriva

Morehouse se aproximó y preguntó por megáfono si necesitaban ayuda, pero nadie contestó. Aquello le extrañó, y su extrañeza fue en aumento al reconocer el barco, el bergantín Mary Celeste, con cuyo capitán había cenado antes de zarpar de Nueva York.

Mary Celeste. Maldivas 2021

Sello de Maldivas emitido en una hoja de 2001, en el que aparece el Mary Celeste con el aparejo roto

Tras seguir al bergantín durante dos horas, ordenó a su segundo Deveau, que se acercara con un bote y dos hombres a efectuar un reconocimiento. Poco después, Deveau informó que el barco estaba en buenas condiciones, con algunos desperfectos, pero sin rastro de su tripulación. A bordo no había nadie. En aquel momento nacía uno de los muchos misterios de la mar que nunca han sido resueltos. Aún hoy, pasado algo más de siglo y medio, el misterio del Mary Celeste sigue sin ser descifrado.

El Mary Celeste

Llegados a este punto, retrocedamos en el tiempo para saber algo más del barco. Fue botado en 1860 en los astilleros Dawis, en la isla Spencer de Nueva Escocia, Canadá, y bautizado Amazon. De 30 metros de eslora, 7,5 de manga y 280 toneladas, tenía aparejo de bergantín con bauprés y dos mástiles. Nunca tuvo suerte y sufrió diversos percances, muertes, incendios, colisiones y varadas.

Benjamin Spooner

Retrato de Benjamín Spooner Briggs, capitán del Mary Celeste

Cambió varias veces de dueño hasta que fue adquirido por Winchester & Co, de Nueva York, que lo rebautizó Mary Celeste, le cubrió el casco con cobre, lo dedicó al tráfico mercante, y adjudicó su mando a Benjamín Spooner Briggs, copropietario del barco, hombre serio, puritano y religioso, de 37 años, que ya había mandado otros tres buques.

El 4 de noviembre de 1872, Briggs se reunió en Nueva York con su amigo Morehause en una cena previa a sus salidas a la mar, en la que es de suponer que cada uno deseó al otro buen viaje. El Dei Gratia zarpó el 15 de noviembre. El Mary Celeste lo había hecho el día 7 anterior, con un cargamento de 1.700 barriles de alcohol sin refinar con destino a Génova, Italia. A bordo viajaban Briggs, su esposa Sara, su hija de dos años Sofía, y siete miembros de la tripulación (segundo oficial, contramaestre, cuatro marineros y cocinero). Las siguientes noticias que se tuvieron del barco fueron cuando el Dei Gratia lo encontró a la deriva.

Estado del barco

El reconocimiento efectuado por Deveau al Mary Celeste, reveló que el barco, en general se encontraba en buenas condiciones, pero estaba un poco desordenado y, aunque el capitán, su familia y la tripulación habían desaparecido, sus pertenencias continuaban a bordo. Tenía mucha agua bajo cubiertas, le faltaban dos velas, y presentaba diversos daños —aparejos en mal estado, dos escotillas arrancadas, la bitácora rota y una bomba de achique averiada—. A bordo había agua potable y víveres para continuar viaje sin problemas, no había cerveza ni bebidas alcohólicas, y la carga estaba en sus estibas sin más problemas que un barril de alcohol muy dañado. La última anotación en la pizarra del barco apuntaba su paso a la altura de Santa María, en las Azores, el 25 de noviembre anterior.

Hoja bloque emitida por Maldivas en 1992, en la que el barco aparece con el nombre Marie Celeste

La falta de botes salvavidas —aunque sobre este punto hay informaciones contradictorias— y de diversos elementos, como cronómetro, sextante, cuaderno de bitácora, registro del barco y otros documentos, hizo suponer que el Mary Celeste había sido abandonado de forma precipitada.

El resto de la vida del Mary Celeste

Morehouse pasó al Mary Celeste parte de su tripulación al mando de Deveau, para llevar el barco a Gibraltar. El Dei Gratia entró en puerto el 12 de diciembre, y a las nueve de la mañana del día siguiente lo hizo el Mary Celeste. Una vez atracados, Morehouse y Deveau fueron a la comandancia de puerto a comunicar el hallazgo y pedir la indemnización por salvamento.

Mary Celeste. Gibraltar-1 Mary Celeste. Gibraltar-2 Mary Celeste. Gibraltar-3 Mary Celeste. Gibraltar-4

El Mary Celeste en la serie «Cuentos y Leyendas» emitida por Gibraltar en 1997

El Almirantazgo británico llevó a cabo numerosas investigaciones que no arrojaron ninguna luz sobre el caso. Se consideraron diversas posibilidades: motín, borrachos, piratería, envenenamiento de agua o comida, complot para cobrar el seguro, maremoto, o abandono del barco por pánico. Pero nada se pudo demostrar, el misterio quedó sin resolver, y el tribunal marítimo concedió a Morehouse y sus hombres 1.700 libras por el salvamento.

Olly Deveau

Retrato de Olly Deveau,
segundo del Dei Gratia

El Mary Celeste continuó viaje a Génova, donde al descargar se vio que seis barriles de alcohol estaban vacíos. Winchester & Co. vendió el barco, que continuó como mercante con su racha de mala suerte. Cambió de dueño varias veces, y su último viaje fue en 1885, en que se perdió en unos arrecifes cerca de Haití. Al parecer fue su propio capitán, G. C. Parker, quien lanzó deliberadamente el barco contra los arrecifes para cobrar el seguro, por lo que fue acusado, pero murió en extrañas circunstancias antes del juicio.

El misterio

El misterio del Mary Celeste dio mucho que hablar al principio, y después cayó en el olvido, hasta que en 1884 fue resucitado por el escritor Arthur Conan Doyle, que bajo seudónimo publicó un libro sobre el Marie Celeste, en el que cambiaba ligeramente el nombre del barco, y contaba una versión novelada de lo que pudo haber ocurrido en 1872. Tuvo mucho éxito, revivió el misterio, y desde entonces se ha escrito mucho sobre el tema. En agosto del 2001, los restos del barco fueron localizados por una misión arqueológica mandada por el escritor Cussler y el cineasta John Davis, y removieron viejos recuerdos. Pero lo que ocurrió en el barco en 1872 continúa siendo un misterio, y el estudio de sus restos no ha ayudado a descifrarlo.

Mary Celeste. Canadá

Monstruo marino en un sello de Canadá.
Se barajó la hipótesis de que el Mary Celeste pudo haber sido atacado por algún monstruo

La información sobre el suceso se mezcló con habladurías y fábulas. Hay informes muy llamativos, pero suenan totalmente falsos, como que la vida a bordo se había interrumpido poco antes de encontrar el barco (mesa puesta, fogón de la cocina caliente, pollo recién preparado, tazas con té templado, camarotes intactos, pipa del capitán encendida, máquina de coser con un frasco preparado para aceitarla, etc.) Son informaciones que no se ajustan a la realidad, ya que durante las investigaciones quedó registrado que los útiles de cocina estaban caídos por cubierta, los camarotes desordenados y muchas de las ropas mojadas, lo que es más creíble para un barco que había estado a la deriva con fuertes vientos y seguramente con grandes bandazos. Lo más oscuro es el detalle de los botes, ya que mientras unos aseguran que «los botes permanecían a bordo», otros dicen que «faltaba el bote salvavidas». Por otra parte, se mencionan algunos cabos que colgaban por los costados, que podían haber sido partes de aparejos rotos, o trozos de algo que se había utilizado como remolque.

Mary Celeste. St. Christopher

Piratas en un sello de St. Christopher, Newis, Anguilla. También se pensó que el barco pudo haber sido víctima de un ataque de piratas

También se habló del Triángulo de las Bermudas, de submarinos, monstruos, islas misteriosas y extraterrestres. Y se analizaron otras posibles causas, más serias, pero igualmente difíciles de creer. Un motín o un acto de piratería no parecen probables, porque no había evidencias de peleas, ni cadáveres, ni rastros de sangre, y aunque se habló de un sable, estaba en su vaina y oxidado. Borrachos a bordo también parece improbable, ya que el capitán Briggs era muy estricto con el uso del alcohol, y el que transportaba estaba sin refinar, era muy fuerte, de muy mal sabor, y prácticamente imposible de ser bebido por el alcohólico más necesitado. Tampoco parece probable un envenenamiento del agua o de la comida, porque el barco continuó viaje con parte de la tripulación del Dei Gratia consumiendo agua y víveres de a bordo sin problemas. Un fraude para cobrar el seguro tampoco es creíble, ya que Briggs era copropietario del barco, el cargamento no era muy valioso, y lo pagado por el salvamento fue relativamente poco. También se habló de un maremoto o un terremoto submarino, pero investigaciones posteriores demostraron que en aquella época no se habían registrado movimientos sísmicos en la zona. La única verdad, es que nunca se volvió a tener la más pequeña pista de la gente que llevaba a bordo.

Mary Celeste. URSS

Temporal en un sello de la antigua Unión Soviética. Hubo opiniones de que el barco pudo haber sido abandonado ante un fuerte temporal

¿Qué pudo haber pasado?

Un análisis realista apunta a la posibilidad de que la dotación pudo haber abandonado el barco de forma precipitada —evaluación que en el primer momento realizó la gente del Dei Gratia—. Pero, ¿por qué? ¿Pudo haber ocurrido algo que asustó a todos? Quizás un temporal metió agua a bordo, causó un derrame del alcohol o algo por el estilo. El agua bajo cubierta pudo haber entrado primero por golpes de mar, y después por un funcionamiento erróneo de las bombas, que en lugar de achicar podían haber metido más agua —una de las bombas apareció averiada—, lo que pudo hacer creer que el bergantín se hundía. Otra posibilidad pudo haber sido el miedo a un incendio o a una explosión del alcohol transportado, ya que un barril apareció dañado y en Génova se vio que otros seis barriles estaban vacíos. Incluso pudo haber ocurrido una pequeña explosión que arrancó de cuajo las dos escotillas y averió la bitácora.

/Mary Celeste. Maldivas 2021

Hoja emitida por Maldivas en 2001, con seis sellos dedicados a otros tantos barcos, entre ellos el Mary Celeste, bajo el título «naufragios y misterios»

En cualquier caso, es posible que ante algún inminente peligro se hubiera abandonado el barco. Puede que con poco viento Bliggs arriara un bote, cargara los instrumentos de navegación, el cuaderno de bitácora, una corredera, el registro del barco, otros documentos, algo de víveres y agua, y lo amarrara a un cabo de remolque firme al barco. A continuación, pudo embarcar con su familia y tripulación, y alejarse, manteniendo el remolque, a la espera de unos acontecimientos que no se llegaron a producir. Entonces el viento pudo cargar y pillar al barco con todo el aparejo dado y sin nadie al timón, produciendo una fuerte arrancada que partiera el remolque, y lo alejara rápidamente, dejando a diez infelices perdidos a su suerte en la inmensidad del océano.

Mary Celeste. Aland

Bote a vela en un sello de Aland. La hipótesis de que la tripulación pudo haber abandonado el barco en un bote salvavidas parece muy posible

El aumento del viento fue muy probable, ya que, según su tripulación, durante unos siete u ocho días el Dei Gratia había navegado con vientos fuertes, que empezaron a amainar el cuatro de diciembre, la víspera de toparse con el Mary Celeste. Si calculamos ocho días antes del cuatro de diciembre, nos ponemos en el 26 de noviembre, el día siguiente al de la última anotación en la pizarra del Mary Celeste. De todas formas, éstas son solo conjeturas que nunca se han podido corroborar, ya que los protagonistas y principales testigos desaparecieron para siempre.

El Mary Celeste en la filatelia

En recuerdo del barco, Maldivas emitió en 1992 una hoja bloque en la que figura una pequeña referencia a la historia del barco, que aparece con el nombre Marie Celeste, como lo llamó Conan Doyle. Forma parte de una colección de 16 hojas emitidas por Maldivas con el título «Misterios del Universo». Y en el año 2001 emitió una hoja de seis sellos bajo el título «Naufragios y misterios de barcos», uno de los cuales es el Mary Celeste.

Por Marcelino GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

La Mar en la Filatelia
Publicado en le sección «La Mar en la Filatelia» del numero de Enero-Febrero de 2026 de la
Revista General de Marina

6 comentarios sobre “El Misterio del Mary Celeste”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *