Mark Twain y Tom Sawyer

En un río

Letra PPor algún tiempo habían notado, vagamente, un ruido extraño en la distancia, como a veces percibimos el tictac de un reloj sin darnos cuenta precisa de ello. Pero después el ruido misterioso se hizo más pronunciado y se impuso a la atención. Los muchachos se incorporaron mirándose unos a otros y se pusieron a escuchar. Hubo un prolongado silencio, profundo, no interrumpido: después, un sordo y medroso trueno llegó al ras del agua, desde la lejanía.

—¿Qué será? —dijo Joe, sin aliento.

—¿Qué será? —repitió Tom en voz baja.

—Eso no es un trueno —dijo Huck, alarmado—, porque el trueno…

¡Chist! — dijo Tom —. Escucha. No habláis.

Escucharon un rato, que les pareció interminable, y después el mismo sordo fragor turbó el solemne silencio.

—¡Vamos a ver lo que es!

Mark Twain y Tom Sawyer

Tom Sawyer en un sello de los Estados Unidos de 1972

Se pusieron en pie de un salto y corrieron hacia la orilla en dirección al pueblo. Apartaron las matas y arbustos y miraron a lo lejos, sobre el río. La barca de vapor estaba una milla más abajo del pueblo, dejándose arrastrar por la corriente. Su ancha cubierta parecía llena de gente. Había muchos botes bogando de aquí para allá o dejándose llevar por el río próximos a la barca; pero los muchachos no podían discernir qué hacían los que los tripulaban. En aquel momento una gran bocanada de humo blanco salió del costado de la barca, y según se iba esparciendo y elevándose como una perezosa nube el mismo sordo y retumbante ruido llegó a sus oídos.

—¡Ya sé lo que es! —exclamó Tom —. Uno que se ha ahogado.

Eso es —dijo Huck—; eso mismo hicieron el verano pasado cuando se ahogó Bill Turner; tiran un cañonazo encima del río y eso hace salir a flote al cuerpo. Sí, y también echan hogazas de pan con azogue dentro, y las ponen sobre el agua, y van y donde hay algún ahogado se quedan paradas encima.

—Sí, ya he oído eso —dijo Joe —. ¿Qué será lo que hace al pan detenerse?

A mí se me figura —dijo Tom— que no es tanto cosa del pan mismo como de lo que dicen al botarlo al agua.

¡Pero si no le dicen nada! —replicó Huck —. Les he vista hacerlo, y no dicen palabra.

—Es raro —dijo Tom —. Puede ser que lo digan para sus adentros. Por supuesto que sí. A cualquiera se le ocurre.

¿Les suena este texto que abre la presente crónica? Es un fragmento de la novela Las aventuras de Tom Sawyer, que he leído por segunda vez hace poco.

En mis movimientos por Madrid, realizados en un 90 por 100 en transporte público, no suelo perder el tiempo; escribo, corrijo cosas o leo. Y lo de leer lo hago con frecuencia, tanto en el metro como en el bus o el tren, gracias a ese estupendo invento del libro electrónico llamado por muchos «ebuk» (Ya saben, por lo de E-book o electronic book), que permite llevar en el bolsillo un montón de libros que en papel podrían llenar toda una biblioteca.

Tom Sawyer y Huckleberry Finn

Tom Sawyer y Huckleberry Finn en un sello de Alemania de 2001

Pues bien, uno de los últimos libros que he leído fue el antes citado, escrito por Mark Twain y publicado en 1876, que hoy está considerado como una obra maestra de la narrativa. Es una novela que ya había leído hacía mucho tiempo y que consideraba intrascendente, y pensé que podía ser una buena compañía mientras era transportado a lo largo y ancho de Madrid, tanto en superficie como por debajo, en plan topo urbano. Pero la verdad es que su lectura me resultó mucho más interesante de lo que esperaba. Tuvo la rara virtud de llevarme de vuelta a mi infancia. ¡Dónde va la fecha! Y aunque, como ya he dicho, la había leído hacía mucho tiempo, fue como si hubiera sido la primera vez. Despertó en mí viejas ansias de aventuras, disconformidades olvidadas, revelaciones dormidas —o no tan dormidas — y nuevas ganas de vivir. Su lectura fue como un bálsamo que me trajo recuerdos, en realidad nunca olvidados del todo, de aquella lejana época en la que me creía que iba a poder ser dueño del mundo, una época en que las primeras contrariedades me empezaban a demostrar que eso no iba a ser tan fácil.

Cuando terminé el libro, me puse a pensar sobre las aventuras de su protagonista, Tom Sawyer, y sus amigos, enemigos y compañeros: Huckleberry Finn, Sid, Joe, Polly, Rebecca, Harper, Jim y otros, y me acordé de que en mis archivos tenía sellos relacionados con estos personajes y con su autor, Mark Twain, y pensé que el mejor tributo que podía hacerles, en agradecimiento por los buenos momentos que me habían hecho pasar, era dedicarles una de mis crónicas de «La Mar en la Filatelia», ya que sus aventuras discurren en el ambiente de esa especie de mar interior que es el río Misisipi, en el que la gente se bañaba, pescaba, paseaba por sus márgenes o lo navegaba en botes o en barcos de vapor y ruedas de paletas.

Mark Twain. Estados Unidos de 1940

Mark Tawin en un sello de los Estados Unidos de 1940

Mark Twain

El 21 de abril de 1910, fallecía Samuel Langhorne Clemens, que a partir de 1861 se había hecho llamar Mark Twain. Fue novelista, reportero, moralista, crítico, cronista de viajes, conferenciante, tipógrafo y buscador de plata. También desempeñó el oficio de piloto mercante en los barcos fluviales del Misisipi durante cuatro años, navegando entre Nueva Orleáns y San Luis. Fue de su experiencia en aquellos barcos de donde tomó el alias «Mark Twain», que significa «dos marcas» de sondador, profundidad suficiente para permitir la navegación de dichos barcos.

Nació el 30 de noviembre de 1835 en una pequeña aldea de Florida llamada Monroe County. A los cuatro años de edad se trasladó con su familia a la localidad cercana de Hannibal, que era un puerto fluvial del río Misisipi, donde cursó sus primeros estudios. Fue precisamente en este pueblo en el que se inspiró para crear el de ficción, San Petersburgo, en el que transcurren las aventuras de algunos de sus personajes. Cuando Mark Twain tenía 13 años falleció su padre y se tuvo que poner a trabajar como aprendiz de imprenta sin haber terminado sus estudios. Comenzó a publicar sus trabajos en el año 1851 en The Muscatine Journal, que pertenecía a su hermano mayor, y más tarde trabajó en otras imprentas en San Luis, Cincinnati, Nueva York, Filadelfia y en otros lugares, y empezó a firmar sus trabajos con el citado seudónimo.

Mark Twain. Estados Unidos de 2011

Mark Twain en un sello de los Estados Unidos de 2011

Tuvo éxitos; a veces sus editores lo engañaron, se arruinó más de una vez, viajó mucho y, además de escribir, dio multitud de conferencias. Falleció en Stormfield, Nueva York, el 21 de abril de 1910.

El río Misisipi, sus barcos y sus gentes han sido motivo y protagonistas de algunos de sus trabajos. Sus narraciones son realistas y tienen un gran sentido del humor, mezclado con el desprecio a la hipocresía y a la opresión. Obras como la que ha motivado esta crónica, Vida en el Misisipi o Las aventuras de Huckleberry Finn le dieron la inmortalidad.

En los últimos años de su vida tuvo el reconocimiento merecido. Entre otros galardones, en 1907 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford (Inglaterra).

Mark Twain. Rumanía de 1980

Mark Twain en un sello de Rumanía de 1980

Tom Sawyer

Tom Sawyer es un mozalbete avispado, inteligente, astuto y travieso, que vive con su tía Polly en el tranquilo pueblecito de San Petersburgo, a orillas del río Misisipi en los Estados Unidos. Lleva una vida un tanto apacible, salpicada de travesuras y aventuras diversas, a veces ligada a la de algunos personajes que le acompañan en la novela, como es el caso de su hermanastro Sid, que le hace víctima de diferentes tratadas.

Huckleberry Finn es su mejor amigo. Se trata de un chico listo, hijo de un hombre borracho y cruel que ha desaparecido del pueblo. Huckleberry fuma en pipa, no va al colegio, vive libre y por todas estas razones los demás niños del pueblo le admiran.

Otro de los personajes de la novela es Rebecca Thatcher (Becky), hija del juez del condado. Un día, Rebecca entra en la vida de Tom Sawyer y el muchacho se enamora de ella.

Paraguay. Vapor por el Misisipi Paraguay. Tom Sawyer y sus amigos en el Misisipi Paraguay. Tom Sawyer y sus amigos en el Misisipi
Vapor fluvial por el Misisipi  Tom Sawyer y sus amigos en el Misisipi  Finn y Joe y el barco fluvial hundiéndose 

Sellos de Paraguay de 1985

Y hay muchos personajes más que tienen su protagonismo en la vida de Tom: el vengativo indio Joe; el doctor Robinson, médico del pueblo; su otro amigo Joe Harper; el negro Jim, y unos cuantos más.

Con sus travesuras, solo o con alguno de sus amigos, especialmente con Huckleberry Finn, Tom Sawyer se mete en constantes problemas, al tiempo que sufre los amores, desamores y celos adolescentes de Becky. En este ambiente, vive grandes aventuras en las que carga a otros con sus trabajos, gana concursos con astucia, navega por el Misisipi, se pierde en una cueva, persigue a piratas y muchas cosas más de las que suele salir bien parado tras pasar algún que otro susto.

Sobre de primer día de emisión en los Estados Unidos

Sobre de primer día de emisión en los Estados Unidos del sellos de Tom Sawyer de 1972

Mark Twain y Tom Sawyer en la filatelia

El eco que a nivel mundial ha tenido la novela, su personaje Tom Sawyer y su autor Mark Twain les ha hecho acreedores al honor de aparecer en los sellos de correos de muchos países, entre ellos Alemania, Bután, Bosnia-Herzegovina, Estados Unidos, Grenada, islas Comores, Maldivas, Lesoto, Paraguay, Rumanía, San Marino, islas Turcas y Caicos, Unión Soviética y otros. En ellos aparece la efigie de Mark Twain o imágenes de Tom Sawyer, sus amigos, el río Misisipi, barcos fluviales y escenas de sus aventuras.

Por Marcelino GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

La Mar en la Filatelia
Publicado en le sección «La Mar en la Filatelia» del numero de Enero-Febrero de 2015 de la
Revista General de Marina

3 comentarios sobre “Mark Twain y Tom Sawyer”

  1. Leído y disfrutado.
    Siempre se aprende con Marcelino.

    En otro orden, me ha resultado curioso, que en 1980, Rumanía, en el área soviética, dedicara un sello a un autor norteamericano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *