Mary Read y Anne Bonney, dos Mujeres Piratas del Caribe

El Caribe fue un mar en el que la piratería encontró uno de sus grandes teatros de operaciones, lo que no tiene nada de extraño, ya que era bastante cerrado, con mucha navegación y un gran mercado, muy ricos cargamentos y multitud de islas donde los ladrones del mar podían establecer sus cuarteles generales y esconderse.

Hasta nosotros han llegado gran cantidad de historias sobre la edad de oro de la piratería del Caribe: batallas, combates, saqueos, piratas famosos, tesoros robados, grandes riquezas escondidas y muchas cosas más.

Hubo piratas que se hicieron famosos por su crueldad, por los ataques que realizaron, por su forma de actuación, por sus ascensos sociales, por sus muertes… A la historia han pasado nombres como el capitán Kidd, Bartholomew Roberts, George Lowther, Charles Vane, Henry Morgan, Samuel Bellamy, Edward Teach (Barbanegra), Jean Lafitte, Roche Brasiliano, Edward Low y otros, normalmente hombres. Como excepción, las mujeres piratas Mary Read y Anne Bonney se han ganado un rincón en la historia y un puesto en el mundo de la filatelia.

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Cuatro piratas del Caribe: Mary Read, George Lowther, Edward Teach (Barbanegra) y Henry Morgan en sellos de las islas Vírgenes Británicas

Hay muchas leyendas sobre ambas en las que es difícil separar la realidad de la fantasía, ya que sus actividades y formas de vida despertaron la curiosidad de mucha gente e incluso levantaron pasiones, aunque algunos han contado de ellas lo que les ha parecido.

La mayoría de las informaciones que tenemos sobre ellas proceden del libro Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas, del capitán Charles Johnson, publicado en la década de 1720. Se trata de una antología biográfica de los piratas más famosos de la época, en la que apare­cen nuestras protagonistas Mary Read y Anne Bonney. Muchos dicen sobre Johnson que en realidad era el seudónimo que en alguna ocasión utilizó el escritor Daniel Defoe, autor de la famosa novela Robinson Crusoe. Por otra parte, aunque en su obra aparecen exageraciones, los datos que cita han sido convenientemente contrastados y comprobados a través de los registros históricos y en su gran mayoría parecen ser ciertos, aunque nunca se sabe…

Mary Read y Anne Bonney

A principios del siglo XVIII ambas mujeres surcaron los mares bajo la típica bandera de la calavera y puede que las dos tibias cruzadas, asaltando barcos y cometiendo todo tipo de tropelías, como cualquier sanguinario pirata que se preciara de serlo. Y se sabe que en 1719 ya luchaban formando parte de la tripulación del capitán pirata Jack Rackham, alias Calico Jack. En 1720 fueron capturadas, acusadas de piratería, siendo las primeras mujeres condenadas por dichos delitos.

Piratas. Bahamas

Anne Bonney en un sello de Bahamas

Resulta curioso pensar que en aquella época pudieran progresar en el duro ambiente de hombres con toda la soltura del mundo, ganándose el respeto de los aguerridos ladrones del mar. Eran unos tiempos en los que las mujeres no solían ser bienvenidas a bordo, y menos en la piratería, ya que muchos decían que traían mala suerte. Otros manifestaban que había que prohibir su presencia entre la tripulación para evitar comportamientos abusivos o discusiones por obtener favores sexuales de las mismas.

Un ejemplo de esta norma está en las instrucciones redactadas por el capitán pirata Bartholomew Roberts, que dejó escrito: «No se permitirá la entrada de ningún niño ni mujer. Si se hallara a un hombre seduciendo a una de ellas y la embarcara vestida de hombre, se le condenará a muerte». Más claro, agua. Aunque, a decir verdad, siempre ha habido mujeres rebeldes y en desacuerdo con su situación o con el papel que les había tocado jugar en la vida. Para ellas, practicar la piratería, con todos sus inconvenientes, era la forma de vida que les ofrecía todo aquello que les negaba la sociedad.

La verdad es que para ambas mujeres debió de resultar bastante complicado abrirse camino en un mundo de hombres dominado por la violencia y la crueldad, donde las damas eran vistas como simples objetos de placer. Pero lo hicieron, ganándose el respeto de sus compañeros de correrías.

Mary Read

Mary Read nació en Plymouth (Reino Unido) en la década de 1690. Fue el resultado de una aventura de su madre con un hombre desconocido, por lo que llegó al mundo en unas circunstancias poco favorables. Al poco de desaparecer el marido de su madre en la mar, ésta también perdió a su único y pequeño hijo, por lo que para sobrevivir vistió a la recién nacida Mary como a un niño, al que hizo pasar por su difunto hijo, y con él fue a ver a su familia política, que le proporcionó ayuda económica para poder salir adelante.

Piratas. Mary Read

Mary Read en su sello de las islas Vírgenes Británicas

La mujer siguió con el engaño y Mary creció como un niño a la vista de todos y se acostumbró a aquella vida, al comprobar las ventajas de parecer un hombre en una sociedad fuertemente machista. Mantuvo su falsa identidad para conseguir diferentes empleos que le permitieron vivir a su aire. Disfrazada de hombre, fue lacayo, sirviente en la marina de guerra y soldado, usando el nombre Mark Read.

Se enamoró en Flandes de un caballero que conoció en una batalla y al que le confesó su verdadera identidad. Se casaron a los pocos meses y abrieron un pub cerca de Breda (Holanda), al que llamaron Three Horse Shoes (Tres Herraduras). Pero su marido falleció al poco tiempo, el negocio quebró y Mary decidió volver a sus anteriores trabajos. Se fue a Holanda y se alistó en el ejército, donde estuvo en infantería y en caballería, hasta que desertó y embarcó camino de las Antillas. En 1716, el barco en el que viajaba fue atacado por los piratas de Jack Rackham. Tras la típica invitación de «únete o muere», se asoció con ellos, que la aceptaron como a un hombre más en su tripulación. Aunque en este caso hay diferentes versiones: algunos dicen que Read se unió a los piratas de Calico Jack tras el asalto de éstos a su barco. Otros, en cambio, aseguran que se produjo tras la unión de dos tripulaciones piratas.

Una muestra de su arrojo y valentía fue que salvó la vida de otro hombre del que estaba enamorada. Cuando éste fue retado por otro pirata a un duelo, Mary, temiendo por la vida de su amado, ocupó su puesto de forma solapada y con espada y pistola abatió al pirata de un disparo en la cabeza.

Piratas. Bahamas

Anne Bonney en un sello de Bahamas

Anne Bonney

Anne, al igual que Mary Read, nació en la década de 1690 cerca de Cork (Irlanda). Fue hija natural del abogado William Cormac y de su criada, Mary Brennan. Su padre le proporcionó una vida acomodada y tranquila, recibiendo una educación esmerada. Pero desde muy joven Anne mostró un carácter fuerte, violento e impulsivo. En su infancia emigró junto a su familia a Charles Town, actual Charleston (Carolina de Sur). Cuando ya era una joven mujer, su padre la comprometió con un hombre de la zona, pero Anne no estaba de acuerdo con los deseos de su progenitor y se escapó de la casa familiar.

Piratas. Guinea-Bisáu

Anne Bonney en un sello de Guinea-Bisáu

Siendo todavía muy joven (unos dicen que con dieciséis y otros que con veinte años), decidió casarse con el humilde marinero James Bonney, un antiguo pirata redimido que con ello esperaba tener una buena ocasión para enriquecerse. Pero cuando William, padre de Anne, vio las intenciones de James, desheredó a su hija y la expulsó de casa. Y ella, antes de marcharse, enfadada con su padre por haberla desheredado, incendió unas plantaciones que él tenía en Charleston.

Anne y su flamante marido se trasladaron a la isla de Nueva Providencia, donde abrieron una taberna portuaria, en la que ella se convirtió en la reina de los muelles por su belleza, su espíritu belicoso, su facilidad para hacer amigos entre aquella gente de baja estofa y por su tendencia a participar en reyertas. Fue en esta época cuando desafió y mató a María Vargas, una española amante de un caballero al que también amaba Anne.

Piratas. Islas Caicos

Anne Bonney y Calico Jack en un sello de las islas Caicos

Pero aquella vida pronto se le quedó pequeña, por lo que en agosto de 1719 abandonó a su marido y se fue con el pirata John Rackham, al que había conocido un año antes. Ambos decidieron casarse y, cuando Anne fue acusada por su marido de adulterio, él se ofreció a sacarla de la isla y la integró en su tripulación.

Primero vino la captura de la balandra William en el puerto de Nasáu (Nueva Providencia), con lo que empezaron sus correrías piratas con una docena de hombres por las costas de Jamaica, una actividad en la que Anne siempre se vestía de hombre, tomando parte muy activa en los ataques y abordajes. Y gracias a la valentía, se ganó el respeto de sus colegas.

Cuando quedó embarazada, Jack la dejó al cuidado de unos familiares en Cuba y, tras dar a luz, volvió a buscarla. Fue más tarde cuando se encontraron con otra mujer vestida de hombre: Mary Read.

En la tripulación del capitán Jack Rackham

Las vidas de Mary Read y Anne Bonney se cruzaron en 1719, aunque hay diferentes versiones de cómo ocurrió. La cosa es que a finales de dicho año ya luchaban bajo la misma bandera y a las órdenes del pirata Jack Rackham, alias Calico Jack. Según el libro que señalamos anteriormente, Anne Bonney se sintió atraída por el guapo «marinero» Read e intentó seducirlo. Fue entonces cuando Mary reveló a Anne que era mujer y, para evitar que el capitán sospechara de su amistad, también se lo contaron a él.

islas Turks y Caicos
Mary Read, Anne Bonney, Calico Jack Rackham y la tripulación tras el saqueo de la Bella Christina, en una hoja bloque de las islas Turks y Caicos

Desde entonces, han surgido muchas historias y leyendas alrededor de la relación entre ambas mujeres, y entre ellas y el capitán Jack, pero sobre estos particulares no ha quedado nada registrado. Lo que sí se sabe es que lucharon juntas en la balandra William y lo hicieron con determinación y brutalidad. Eran muy temidas y se vestían como hombres para pelear. El resto del tiempo defendían y hacían valer su posición a bordo como mujeres, vistiendo como tales.

En cuanto a su capitán, Jack Rackham, se sabe que era conocido como Calico Jack por su afición a usar camisas, casacas y pañuelos estampados con colores vivos, confeccionados con telas procedentes de la lejana Calicut. Era un hombre atractivo, caballeroso, de afectados modales y mujeriego que, al parecer, sirvió de inspiración para el personaje de Jack Sparrow en la película Piratas del Caribe.

La captura de la balandra William

A la vista de los desmanes que estaban cometiendo, en septiembre de 1720 el gobernador de Bahamas emitió una orden de arresto contra Rackham y su tripulación. En el corres­pondiente bando, todos los piratas, incluidas Read y Bonney, eran declarados «enemigos de la Corona de Gran Bretaña».

Piratas. Jamaica

Mary Read y Anne Bonney en el cartel de su juicio por piratería en un sello de Jamaica

El 20 de octubre siguiente, el corsario Jonathan Barnet, al mando de dos barcos, localizó el William de Rackham en la bahía de Negril (Jamaica) y lo asaltó. De acuerdo con la versión del capitán Charles Johnson, cuando el William fue atacado por la gente de Barnet, Jack y el resto de los marineros, que estaban borrachos, se escondieron bajo cubierta, y sólo Mary Read, Anne Bonney y otro pirata se enfrentaron a los atacantes. Todos fueron arrestados y trasladados a St. Jago de la Vega, actual Spanish Town (Jamaica). Fueron juzgados y se declararon inocentes. Pero había gran cantidad de pruebas contra ellos y nadie acudió en su defensa, por lo que fueron condenados a muerte. De esta forma, Mary Read y Anne Bonney se convirtieron en las primeras mujeres declaradas culpables de piratería.

El final de una leyenda

El 20 de octubre de 1720, la vida de piratería para Anne y Mary llegó a su fin tras muchos asaltos a barcos y poblaciones. Los hombres fueron ahorcados en el mes de noviembre, pero nuestras protagonistas, también condenadas a muerte, se salvaron al alegar que estaban embarazadas. Tras ser esto comprobado, se aplazó la ejecución a la espera de que nacieran sus hijos, que no merecían morir al no ser responsables de los actos de sus madres. Por lo que Mary y Anne regresaron a la prisión, donde Read falleció en la primavera de 1721 a consecuencia de unas fiebres.

Piratas. Grenada Piratas. Grenada Piratas. Grenada Piratas. Grenada

Cuatro piratas del Caribe, entre ellos Mary Read y Anne Bonney, en sellos de Grenada

Parece ser que, tiempo después, Anne Bonney fue liberada, seguramente gracias a la influencia de su padre, y regresó a Charles Town, donde vivió en paz el resto de su vida hasta su fallecimiento a los 84 años.

Mary Read y Anne Bonney en la filatelia

Nuestras protagonistas, por su carácter agresivo, sus habilidades con las armas, su forma de vestir como hombres, su valentía y su arrojo y, al parecer, su belleza, fueron muy respetadas por la chusma que las acompañaba en sus fechorías y se ganaron una fama en vida que conservaron tras sus muertes. Por su forma de actuar, por encima de cualquier convencionalismo social, se convirtieron en modelo para las mujeres que estaban dispues­tas a romper con las normas de género de sus tiempos.

Su leyenda se ha mantenido a lo largo de los años y ha inspirado numerosos relatos, cuentos, novelas y películas, y han sido representadas en diversos soportes, como carteles, grabados, postales, vitolas y cromos. También aparecen en sellos de correos puestos en circulación, sobre todo por emisores de los lugares donde llevaron a cabo sus correrías por el Caribe y alrededores: Bahamas, Jamaica, e islas Turks y Caicos, Vírgenes Británicas, etcétera.

Por Marcelino GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

La Mar en la Filatelia
Publicado en le sección «La Mar en la Filatelia» del numero de abril de 2025 de la
Revista General de Marina

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