EL CORREO SIN CORREOS EN ESPAÑA, SIGLOS XV A XIX
CARTAS DE FRAUDE Y FUERA DE VALIJA
Las cartas en pliego ajeno

La extendida práctica de introducir cartas particulares “bajo pliego” de los correos extraordinarios permitía a la burguesía, que no formaba parte de la Corte ni de la aristocracia, mantener una comunicación segura y cómoda mediante el pago de un porte simbólico (o tarifa de costumbre) con el que se remuneraba al conductor.
Las cartas “bajo pliego” o “en pliego ajeno” constituían una de las formas más corrientes de remitir correspondencia en los siglos XVI y XVII. Consistía en introducir una carta dentro de un pliego de cartas y otros documentos dirigido a persona de importancia, que residiera en el mismo lugar que el destinatario. Las cartas bajo pliego tenían tres ventajas:
- Razones de seguridad: Reforzaba la garantía de su recepción, puesto que aprovechaba la vía de comunicación abierta por el remitente y destinatario del pliego, ya fuera a través del servicio postal (estafetas o extraordinarios) o fuera de valija (viajeros, arrieros, propios, correo de mercaderes…), entre puntos mal comunicados y del (o al) extranjero.
- Razones de comodidad: En el caso de que el pliego fuera remitido mediante el servicio postal finalizaría su recorrido en la estafeta de correos, por donde pasaría con regularidad el destinatario. Una vez abierto el pliego y encontrada la carta se despacharía a un mozo para ir a entregarla a la casa de su receptor. Si la carta viajase sola es posible que su destinatario, al no esperarla o no recibir comunicación epistolar, no pasara por la estafeta a recogerla.
- Razones económicas: Remitir cartas en pliego ajeno abarataba mucho más los gastos de su conducción, e incluso no suponía coste alguno, dado que con frecuencia eran abonados en exclusiva por el destinatario del pliego.
En estos casos, se solían trazar dos líneas paralelas en el ángulo inferior izquierdo de la carta bajo pliego para evitar que se anotasen portes fraudulentos. En otras ocasiones la carta no tenía más anotación que las señas del destinatario.
Envuelta tipo ‘empanada’ (Bérgamo-Madrid)

1657 (16 de enero). Envuelta de pliego circulado fuera de valija entre Bérgamo y Madrid, dirigido a Pietro Carminati. Su morfología no nos ofrece dudas de que en su interior albergó un conjunto de cartas dispuestas en un atado a modo de “empanada”, como se denominaba entonces, dirigidas a otros vecinos y personas cercanas al destinatario principal.

La envuelta de una carta fechada en 1591 (imagen siguiente) dirigida “Al Rey Nuestro Señor [Felipe II]”, evidencia la conducción de cartas bajo pliego de la Corona, gracias a la anotación que figura en la cubierta: “Recivió el secretario Andrés de Prada mi señor, el despacho que iva devaxo [debajo] desta cubierta”.
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“Recivio el Sº Andrés de Prada mi Sr el despacho que iva devaxo desta cubierta” 1591 (febrero). Envuelta de pliego dirigido “Al Rey Nuestro Señor, en manos de Andrés de Prada, su secretario”. Esta cubierta se guardó a modo de acuse de recibo de la entrega tal y como reza la anotación de la cubierta: “en Madrid a 24 de febrero de 1591, recivió el secretario Andrés de Prada mi señor, el despacho que iva devaxo (debajo) desta cubierta. Valcarcel”. Única constatación conocida en la cubierta de una carta del siglo XVI, de su conducción bajo pliego real. |
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“ =” Líneas paralelas para impedir fraude 1700 (Circa). Envuelta de carta circulada en pliego ajeno a Corella, dirigida a “Francisco Resano, guarde nuestro Señor muchos años”. |
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Lineas paralelas con doble adorno 1700 (Circa). Carta circulada en pliego ajeno entre Pamplona y Corella. Se encuentra dirigida a Francisco Ochoa, guarde Dios muchos años, secretario de la ciudad. |
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