EL CORREO SIN CORREOS EN ESPAÑA, SIGLOS XV A XIX
CARTAS DE FRAUDE Y FUERA DE VALIJA

Ordinarios y arrieros

El uso de arrieros y carreteros era una de las fórmulas más habituales y seguras, aunque también muy lenta, de remitir la correspondencia de particulares, especialmente entre aquellas localidades donde no existía servicio de estafetas. Se trataba de transportistas que, habitualmente, conducían personas, géneros u otras cosas de unos lugares a otros, abasteciendo así a los mercados y comercios. También se les conocía bajo la denominación de «ordinarios», especialmente cuando cubrían una ruta concreta con periodicidad determinada. Con motivo de las ferias de ganado, se solían establecer servicios de transporte de mercancías estables y fijos entre diferentes poblaciones, de manera que la comunicación entre ellas era muy fluida.

Ordinarios y arrieros

Los arrieros (también denominados ordinarios), que recorrían los caminos y veredas para vender sus mercaderías de pueblo en pueblo, fueron frecuentemente utilizados para el transporte de cartas de fraude y fuera de valija, especialmente cuando se trataba de pliegos abultados —como documentos judiciales de gran peso— al asegurar este tipo de conducción un coste más reducido, ya que cobraban el envío en función de la distancia y no del peso.

Ordinarios y arrieros

Al parecer, la correspondencia despachada mediante arrieros pagaba unos portes más económicos que la circulada a través del correo ordinario, razón por la cual eran utilizados especialmente para el transporte de pliegos abultados, como causas judiciales. El transporte de correspondencia por parte de los arrieros fue denunciado por los hostes y troteros ya en el siglo XV, y prohibida expresamente en los estatutos de sus cofradías, aunque no se procedió con rigor contra este gremio por parte de las autoridades..

Ordinarios y arrieros. Envuelta de plica circulada fuera de valija
1650 (Circa). Envuelta de plica circulada fuera de valija a mediados del siglo XVII entre Llagostera y Hostalrich (Gerona). El documento representaría un pliego abultado que muy posiblemente fuera entregado a un arriero que hiciera la ruta entre ambas poblaciones. Se encuentra dirigida «a don Joseph Antonio Prim en la villa de Hostalrich domiciliado juez y asesor extraordinario de los bizcondados de Cabrera y Bas de las Baronías del Castillo de Llagostera, y a quien pertenezca la presente plica sea entregada».

Ordinarios y arrieros. Los arrieros solían tener un bolsillo oculto en su vestimenta
Para llevar sobrescritos o epístolas privadas, los arrieros solían tener un bolsillo oculto en su vestimenta, en el cual llevaban las cartas a buen recaudo con absoluta discreción, una práctica que mantuvieron desde el siglo XV y durante medio milenio, pese a la prohibición expresa que tenían para conducir cartas fuera de valija.

“Con los Harrieros”


1625 (23 de noviembre). Carta transportada fuera de valija mediante un arriero entre Granada y Trujillo, con texto interior: «Con el señor don Pedro Portocarrero escribí a vuesa merced la que ya avra recibibido y sin embargo lo buelvo a hacer con los harrieros de quien recivi el jamon y caxa que vuesa merced me hizo merced».

““Aguardando estaría este harriero””


1625 (8 de julio). Carta transportada fuera de valija mediante un arriero entre Granada y Trujillo, con texto interior: «Aguardando estaría este harriero con el que vuesa merced me imbiara los papeles para con ellos comenzar a dar guerra», aludiendo a documentación relacionada con un pleito seguido por el destinatario en la Chancillería de Granada, representado por su abogado, que es quien firma la carta.

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