EL CORREO SIN CORREOS EN ESPAÑA, SIGLOS XV A XIX
CARTAS DE FRAUDE Y FUERA DE VALIJA
La correspondencia por vía marítima

La correspondencia por vía de mar, acompañando o no el envío de mercancías, suponía un riesgo adicional que era conjurado mediante invocaciones divinas al buen fin del viaje, consignadas en el margen inferior izquierdo de las cubiertas de la cartas. De la notable pujanza del comercio marítimo se derivó el auge alcanzado por ciudades portuarias como Cádiz, Sevilla, Génova, Venecia o Livorno, así como de astilleros para la construcción de barcos que servían a intereses comerciales y militares (‘Fragata española de 1700”, de Augusto Ferrer Dalmau).

Desde la Baja Edad Media existía la costumbre por parte de los mercaderes de encomendar a los capitanes y patronos de barcos la correspondencia remitida por vía de mar, tal y como atestiguan las anotaciones alusivas en las cubiertas de las cartas. Estos encaminamientos marítimos siempre fueron tenidos como menos seguros que los terrestres, dado que la nave podía sufrir algún naufragio o ser capturada por piratas, de ahí que, junto a la anotación en la cubierta indicando el medio de transporte utilizado (con nave, barca, etc.), generalmente se le añadiese algún tipo de invocación divina o buenos deseos para que llegara felizmente a puerto. Las rutas marítimas más frecuentes usadas por los mercaderes eran de Italia con España y viceversa, como muestran las cartas de España a Italia (Cádiz-Livorno) y de Italia a España (Génova-Madrid).

“Con nave de che D. S.” (Cadiz-Livorno)
1677 (25 de noviembre). Carta circulada fuera de valija entre Cádiz y Livorno (Italia), enviada “al Sig. Francisco Venturini que Dios guarde” y remitida por don Steffano Ferrari, requiendo respuesta urgente sobre un acuerdo comercial. La cubierta contiene la inscripción manuscrita en italiano ”Con nave che D. S.” (Con nave que Dios guarde), en el margen inferior izquierdo del frontal, aludiendo a su conducción por vía marítima.

“Con ne. Dio salvi” (Génova-Madrid)
1677 (6 de agosto). Carta circulada fuera de valija entre Génova y Madrid, con anotación en italiano en la cubierta “Con ne. [navi] Dio Salvi” (Con nave que Dios guarde), aludiendo al medio de conducción de la carta que realizó su recorrido por vía marítima, encomendada probablemente al patrón del barco o a alguno de sus pasajeros. En ocasiones se añadía a la anotación algún tipo de invocación divina para solicitar la protección a Dios durante la travesía.
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