EL CORREO SIN CORREOS EN ESPAÑA, SIGLOS XV A XIX
CARTAS DE FRAUDE Y FUERA DE VALIJA
Prólogo
Sobre el estudio-colección
‘El correo sin Correos’
La correspondencia fuera de valija constituye una modalidad específica de conducción de cartas y pliegos al margen de los servicios postales oficiales. Esta fórmula fue tan popular en su época y ampliamente utilizada, como desconocida a día de hoy. La historiografía postal, así como la gran mayoría de los coleccionistas del periodo prefilatélico apenas han prestado atención a este tipo de efectos postales. Muchas de las colecciones de Historia Postal presentadas en exposiciones nacionales e internacionales no suelen incorporar más allá de un par de hojas con este tipo de cartas, a menudo con importantes carencias en cuanto a su descripción e interpretación.
Cuando empecé a investigar sobre este tipo de cartas con la intención de preparar mi discurso de ingreso en la Real Academia Hispánica de Filatelia e Historia Postal, desconocía el verdadero alcance que implicaba esta tipología de correspondencia. Era consciente, y eso me generaba una profunda satisfacción interior, de que con mis avances en este campo estaba arrojando algo de luz a un periodo rodeado de tinieblas, aportando así nuevos puntos de vista, publicando legislación inédita y rescatando usos y costumbres en los que no se había reparado hasta la fecha.
La multitud de fórmulas seguidas por los remitentes para enviar sus cartas (arrieros, mensajeros propios, viajeros particulares, mercaderes, verederos, cosarios, encaminadores… o introduciéndolas en pliegos ajenos), así como la diversa tipología que existía, y que iba mucho más allá de la llamada carta misiva (cartas de recado, de porte, de aviso, de creencia, súplicas, veredas, bulas, letras de cambio…) ofrecen todo un universo para el coleccionismo, al que se puede unir la llamada correspondencia de fraude, y que incluiría todas aquellas piezas que se transportaron valiéndose de diferentes artimañas, con el fin de defraudar los portes a quienes legitimamente estaban habilitados para cobrarlos: los Correos Mayores y sus tenientes, en un primer momento y, posteriormente, la Real Renta de Correos.
La gran diferencia entre estas cartas y las que circularon por el Correo oficial es que, generalmente, las primeras no cuentan con las vistosas estampaciones en tinta de los cuños que contenían las marcas postales de origen, que se encontrarían indisolublemente unidas a sus correspondientes marcas o anotaciones de porteos. Aunque las cartas fuera de valija presentan también algunas evidencias indicativas de su conducción, suelen ser mucho más sutiles, y no siempre se encuentran reflejadas en las cubiertas junto al sobrescrito. En este sentido, escrutar el contenido del pliego es una obligación para dotar a la pieza de su contexto y completa dimensión.
Tras la finalización del estudio y su posterior difusión en forma de libros, discurso (aun pendiente de edición), conferencias o pequeños artículos, siempre cabe la posibilidad de que pueda aportar nueva información a algún coleccionista a la hora de organizar su colección. Pero lo que verdaderamente llama la atención es que se llegue a diseñar una colección, en tiempo récord y con una calidad notable —tanto en las piezas que se muestran como en la profundidad de los textos— que permita ilustrar la práctica totalidad de los contenidos de esta investigación.
Esta es la fórmula a la que recurre el autor del estudio-colección “El correo sin Correos”, libro en el que se nos presenta un amplio desarrollo del tema cuyo protagonista es, principalmente, la imagen.
Los aspectos visuales que contiene y la composición de sus páginas, en las que se alternan piezas postales con imágenes de la época de escenas cotidianas que guardarían relación con lo que se nos muestra, nos permiten transportarnos a tiempos pasados y vivir en primera persona las diferentes prácticas postales seguidas en su comunicación por las gentes e instituciones, tanto en las de tipo administrativo, como comerciales o familiares.
Solo una persona dotada de excepcionales cualidades relacionadas con el tesón y la perseverancia podría reunir, en una sola obra, tal cantidad de valiosas muestras postales de lo que fue el correo de fraude y fuera de valija a lo largo de más de cuatrocientos años. Desde los sistemas de comunicación propio de mercaderes, a través del servicio de escarcelas, hasta la correspondencia transoceánica a cargo de agencias encaminadoras; acompañándola de otros documentos originales como pasaportes de tránsito y diversa normativa postal.
El campo de nuestro estudio podría dar lugar a una multitud de colecciones especializadas en cualquiera de los diferentes capítulos del mismo: comunicación por veredas, cosarios gaditanos, cartas acompañando mercancía, ‘signum mercatoris’, fraudes al Correo, anotaciones manuscritas en las cubiertas, encaminadores postales, correo marítimo y un largo etcétera. Sin embargo, el hecho de abordar la colección asumiendo todo el estudio de una manera integral, supone un trabajo faraónico para el autor, y no exento de complicaciones, con el consiguiente riesgo de que unas secciones pudieran encontrarse descompensadas respecto a otras, ya sea por la escasez de piezas que se mostrasen como por baja calidad y rareza de las mismas. Sin embargo, se puede comprobar con facilidad que Eugenio de Quesada ha apostado con mucha fuerza por tratar de convertir en princesa la que venía considerándose la cenicienta de la Historia Postal, presentando una colección de referencia tanto en el plano nacional como internacional.
Originalidad del tema elegido, rigor en las fuentes utilizadas, profundidad y sencillez en los textos y descripciones, y una alta calidad y extraordinaria rareza de las piezas presentadas, son las características más notables que podrían definir el estudio-colección ‘El correo sin Correos’.
Para su mayor comprensión, esta obra se encuentra estructurada en dos grandes periodos históricos, que coinciden con las dos etapas del Correo español, permitiendo así analizar de manera separada dos contextos muy diferentes entre sí, y con características definitorias propias para las cartas de fraude y fuera de valija.
El primero de ellos lo constituye la época de los privilegios postales, que arranca en la Baja Edad Media, hacia el siglo XIV, con las primeras disposiciones contenidas en los estatutos y ordenanzas de las cofradías de Correos de la Corona de Aragón, que ya por entonces empezaban a prohibir el transporte de correspondencia al margen de los servicios postales, explotados con licencia de la Corona en virtud de diversos privilegios. Este periodo llegará a su máximo esplendor en los siglos XVI y XVII con las reformas introducidas por la familia Tassis, que durante varias generaciones y en régimen de monopolio rigió, con el título de Correo Mayor General, la Posta en todos los territorios europeos de la Monarquía Hispánica. Esta familia escribirá una de las páginas más gloriosas de
nuestra Historia Postal en cuanto a la extensión y eficiencia del servicio de Correos, que convirtió en el más desarrollado de Europa. La correspondencia circulada por conductos no oficiales supuso para
los Correos Mayores y sus tenientes una merma importante en sus potenciales beneficios, de ahí que presentaran protestas y reclamaciones a la Corona para que actuasen contra aquellos que violaban la regalía otorgada por los monarcas de la Casa de Habsburgo.
El año 1716 es el que dará comienzo al segundo periodo de la Historia del Correo en España, con la incorporación a la Corona de los servicios postales, siendo así arrebatados a los Correos Mayores
Generales por el Rey Felipe V. Esta etapa se prolongará en su periodo prefilatélico hasta mediados de la década de los cincuenta del siglo XIX. Será en este marco temporal de algo menos de ciento cincuenta años, cuando se perfeccione el servicio de Correos y, por consiguiente, se persiga con dureza el transporte de cartas al margen de las vías oficiales, a través de iniciativas legislativas de alcance general, las cuales llegarán a establecer un catálogo de tipología de cartas que, atendiendo a su naturaleza, quedarían exceptuadas de su persecución, así como serán habilitadas licencias específicas para la conducción de correspondencia por personas ajenas a la Renta.
Por último, esta obra no olvida tampoco la regulación de la correspondencia fuera de valija en los dominios de Indias, que aunque en gran medida asumió la misma legislación que en la metrópoli, presenta algunos rasgos diferenciales propios, como la figura del chasqui, término de significado ambiguo en su interpretación exacta en el siglo XVIII, pero que se correspondería con la figura del mensajero privado, que se convirtió en un elemento necesario para conectar entre sí los inmensos territorios del continente americano sometidos a la jurisdicción del Rey de España.
Puedo terminar diciendo, sin temor a equivocarme, que esta obra constituirá un verdadero placer para los sentidos de todos los amantes de la Historia Postal de España, y que servirá para iniciarse en una nueva senda protagonizada por los diversos e interesantes medios alternativos al Correo.
David González Corchado
De la Real Academia Hispánica
de Filatelia e Historia Postal
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