EL CORREO SIN CORREOS EN ESPAÑA, SIGLOS XV A XIX
CARTAS DE FRAUDE Y FUERA DE VALIJA

El correo de mercaderes

La Baja Edad Media (siglos XIV y XV) trajo consigo un crecimiento de los núcleos urbanos como consecuencia del desarrollo de la actividad mercantil y la consolidación de un nuevo estamento: la burguesía, dedicada fundamentalmente a la práctica del comercio.

La importancia de las relaciones comerciales entre diferentes ciudades dentro y fuera de los reinos peninsulares, especialmente en la Corona de Aragón, hará necesario el desarrollo de fórmulas que faciliten la comunicación escrita entre los distintos corresponsales.

Correo de Mercaderes

Correo de Mercaderes Los grandes mercaderes y comerciantes —especialmente genoveses y venecianos— utilizaban ‘signum mercatoris’ (marcas de sus empresas) a modo de membretes, dibujados en la parte inferior derecha del anverso de la numerosa correspondencia comercial que mantenían con sus redes de corresponsales, proveedores y clientes.

Surgirá así el llamado «correo de mercaderes» (cursori mercatorum), creado al margen del llamado «correo oficial» y desempeñado por troteros al servicio de los hostes de las ciudades que contaban con licencia expedida por la chancillería real.

La primera alusión de un correo de mercaderes procede del Ius Sigilli de la cancillería itinerante del conde de las Montañas de Prades y Ribagorza, fechado en 1342: «En Colomer, cursori mercatorum, que missus fuit ad Arnaldum de Siscario».

Los hostes de correos, agrupados en hermandades y cofradías, en defensa de sus privilegios, conseguirán que los reyes de Aragón otorguen ordenanzas que regulen los oficios postales y que prohíban expresamente la conducción de cartas por mercaderes y otras profesiones diferentes a los correos con licencia.

‘Signum mercatoris’ Pietro di Marco (marca y sello clausor)

1459 (31 de mayo). Sobrescrito circulado fuera de valija desde Barcelona hasta Venecia entre los mercaderes Pietro di Marco y Giovanni d’Agnolo Baldesi. En el lado derecho de la cubierta  encontramos manuscrita la marca comercial o ‘signum mercatoris’ del remitente, que muestra una «P» (inicial de Pietro) dentro de un círculo, con un punto en el centro. La misma marca se encuentra en relieve en el sello clausor de la carta.

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